José Eulogio Liviano

Todos tenemos comentarios, aquí algunos de los míos.

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Lo pinchito y feo de la industria editorial.

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“Dios vuelve en una harley”, “El monje que vendio su ferrari”, “Una vaca se estacionó en mi lugar”… son titulos de libros que caen en una categoria especial e insospechada que inventé, dificil de que a alguien más se le ocurra. La categoría es: nombres super pendejos para un libro.

Y no, no los he leído, y es por la misma razón que no comería una hamburguesa cuyo nombre en el menú sea “hamburguesa ojete que no te va a gustar”.

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junio 22, 2012 at 3:45 pm

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Por si Alien es la precuela de Prometheus

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Vi Alien para luego ver Prometheus. Aquí algunas notas. Recordar que Alien sucede alrededor del año 2127. A continuación lo que se puede inferir sobre el futuro, tal como es revelado por la película.

1. Las computadoras de la era interespacial  regresarán a los diseños de 1981. Interfaz gráfica, touch screens y mouse serán desechados.

2. La gente dormirá en cápsulas donde no puedes girarte ni colgar un brazo a un lado de la cama (ya sé, super incómodo)

3. Se podrá fumar de nuevo en espacios cerrados.

4. Flat screen TVs, plasmas, LCDs, LEDs, serán abandonadas por TVs de 14 pulgadas, vintage, fabricadas en Corea en 1979. HD? Será olvidado, probablemente será visto como un lujo inecesario.

5. Los Converse All-Star, nunca, nunca, NUNCA pasarán de moda.

6. Los robots ya no serán humanoides, parecerán humanos reales, pero seguirán haciendo puras pendejadas.

7. Viviremos con los mismos paradigmas y estereotipos sociales de hoy: las mujeres, los feos y los negros no serán capitanes de nave.

8. A pesar de todo, las mujeres serán siendo el sexo más creativo, inteligente y fuerte.

Sí Prometheus es realmente una precuela de Alien, ¿qué tipo de tecnología habrá seleccionado Ridley Scott para apantallarnos?

jeliviano

 

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junio 16, 2012 at 9:44 pm

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Cómo vencer el estrés

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Hay gente que necesita una buena bofetada para salir de un trance traumático momentáneo. Después de un accidente automovilístico, o de ver morir a su perro, o de ver que les robaron su casa, hay personas que experimentan ataques de histeria o simplemente se congelan. Un remedio muy socorrido es ponerles un buen chingazo en la cara para que reaccionen.

En mi caso, el estrés que me generan las situaciones cotidianas con las que hay que lidiar me provoca una penetrante atención a los problemas, una especie de congelamiento mental y no tanto físico. No puedo dejar de pensar en los problemas, los analizo, busco soluciones, no puedo fluir y se me dificulta mucho relajarme. Es como si necesitara una buena cachetada en la mera jeta.

Ojalá una bofetada fuera suficiente, al menos es un remedio rápido. Mi remedio es drenarme la energía y darme un buena dosis de endorfinas. Mi receta es trotar 15 minutos (en la banda), luego darle a la bicicleta estacionaria otros 15 minutos (en chinga). Luego nadar 2km con exigencia aeróbica (echandole huevos). Al final quedo bien cuajado, super agotado, tan cansado que no me queda energía para pensar en mis broncas.

Saliendo de la alberca, cuando se van sintiendo cada vez más las endorfinas, me meto al sauna, 15 minutos, para que algún músculo que ande aún tenso se empiece a relajar. Finalmente regaderazo de agua fría. Después de esta rutina se sobreviene una relajación total que me predispone a disfrutar al máximo lo que siga: película, cena, música, lectura, familia. Y también lo otro (if you know what I mean).

Técnicas para reducir el estress hay muchas: compra un perro, cultiva un jardín, ayuda a quienes tienen más necesidades que tú. El truco es encontrar la que te funcione, y si además resulta que beneficia tu salud, aún mejor.

jeliviano

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diciembre 29, 2011 at 5:41 pm

Casting para interpretar al Papa

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“A horse, a horse, my kingdom for a horse” -Richard III, William Shakespeare

En la obra Ricardo III, Shakespeare describe al antiheroe como un jorobado deforme y “sin terminar”. Ricardo es una mala persona, tan mala como para pensar que es válido matar a su hermano para poder acceder al poder. Shakespeare en parte refleja la inferioridad moral de su personaje a través de su fealdad física.

Shakespeare no es ni el primero ni el último en utilizar ese recurso. En la franquicia de Batman  (comics, series y películas incluidas) “Pingüino”, “Two Face”, “El Guasón” y muchos más (excepto Gatúbela) presentan deformaciones faciales o corporales que van a tono con la maldad con que actúan.

Por otro lado, tradicionalmente los héroes en las historias tienen características físicas más agradables. Basta con ver un puñado de películas sobre la pasión de Cristo para corroborar que en general hay un estereotipo que se cumple. Un tipo espigado, delgado, de cabello limpio, dientes derechitos, mirada afable, voz profunda, maneras delicadamente persuasivas.

Dicho lo anterior, supongamos, de manera totalmente hipotética, que soy un agente de castings. Me acaban de contratar para colaborar en la adaptación al cine de una novela exitosa sobre un Papa sobresaliente, de grandes contribuciones hacia los fieles de su iglesia, que vivió hace varios siglos, y que ha sido retratado de manera muy favorable como un héroe de su época. Imagino que inmediatamente se agolparán en mi mente los atributos del estereotipo “correcto” que debe reunir un actor para conferir, a golpe de ojo, la imagen de un hombre de dios, con sabiduría y con total rectitud de intención.

Como sucede en estos casos, llegarán a mis manos decenas, no sé si cientos de fotografías con posibles candidatos a llevar el papel en la película. De una cosa estoy cierto, no escogería a alguien que se vea así.

La cara y expresiones faciales de Joseph Ratzinger, ahora llamado Benedicto XVI, no coinciden necesariamente con el estereotipo de un hombre de dios, con el corazón lleno de amor, tan lleno que el amor se le desborda a través de su mirada, a través de la calidez de su sonrisa, de la energía que irradía.

Pero bueno, los miembros del cónclave cardenalicio no son, para nada, agentes de castings.

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noviembre 9, 2011 at 10:11 am

Heridas como combustible anti-selección.

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Si eres una de esas personas que emiten con frecuencia comentarios agresivos, sarcásticos, irónicos o aguafiestas con respecto a la selección de tu país esto te puede servir.

Si tus comentarios vienen del deseo de herir a quien los escucha (o quien los lee, ahora esos comentarios abundan en twitter) lo más problemas es que estás reaccionando porque tú mismo has sido herido en el pasado. Las opciones son 2:

a) Fuiste herido por una persona pro-selección, y la herida es tan grande que quieres desquitarte con cada persona pro-selección, proyectas en ellos tus rencor hacia la persona que te hirió en el pasado.

b) Fuiste herido por la selección misma. En tu mente hay un cuento como sigue: en algún mundial, en algún torneo la selección te “prometió algo”. Después la selección no te cumplió, así que te hirió, te lastimó, y como no has logrado deshacerte de la herida la convertiste en algo que parece ira.

Estarás pensando ¿herido yo?. Busca en tu interior y analiza si hay una sensación de “payback”, de saldar cuentas. Analiza si los comentarios salen propulsados por piscas de pólvora hecha de rencor, aunque sea rencorcito.

Otro origen de tus comentarios puede ser que quieres “salvar” a la otra persona de algo relacionado a la selección. Por ejemplo, la selección siempre pierde y no vale la pena sufrir, o la selección es un artificio del gobierno para controlarnos, o la selección es un cancer capitalista, o la selección es ___fill in the blank____.

En este segundo caso, creo conveniente preguntarse si las personas a quienes diriges los comentarios quieren ser salvados. Cada cabeza es un mundo, cada quien piensa, siente y da valor a las cosas de manera diferente. En ese afán salvador puedes quedar como un amargado, insufrible, pendante, snob y aguafiestas, cuando en realidad sólo eres un incomprendido.

Acaba de arrancar el mundial y estas conversaciones están a la orden del día. México, Uruguay y Argentina son los países de habla hispana que ya han visto acción en Sudáfrica 2010. Mi hipótesis es que en estos países los comentaristas negativos de la selección son del tipo “heridos con deuda pendiente”. Resolver esas heridas en temas sencillos, como el futbol, sirve de entrenamiento para resolverlos en temas más serios y relevantes en la vida. Si no sacas el odio a la selección de tu corazón (aunque sea para convertirlo en indiferencia), no lograras sacar el odio de tu corazón nunca.

El futbol, en especial el mundial, es para disfrutarse.

jeliviano

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junio 12, 2010 at 11:10 am

Decidir de entre los ciegos

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No hay peor ciego que el que no quiere ver, diría Jaime Mausan a quien niegue la evidencia abrumadora (al menos a los ojos de Mausan) de que existe vida en otro planeta. No hay peor ciego que el que no quiere ver, diría un pastor evangélico a un católico que no acepta la evidencia abrumadora de la religión correcta. No hay peor ciego que el que no quiere ver las cosas como son.

Me quedé pensando por un momento y creo que hay un candidato a peor ceguera, o al menos queda ahí la idea para ser juzgada: no hay peor ciego que el que cree que ve.

jeliviano

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mayo 18, 2010 at 2:30 pm

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El valor del tiempo para un mexicano

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México no es el país de la puntualidad. Quizá sea el país de la hospitalidad, de la fiesta o de otras cosas, pero en definitiva no es un país que se distinga por la importancia que le da al tiempo. De hecho, hay una palabra con respecto al tiempo que se ha relacionado a los mexicanos, la palabra “mañana”, que se supone es muy usada en México para postponer las cosas. Dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy.

Tan poco valor tiene el tiempo para nosotros que es aceptable que llegue una visita de improviso a nuestra casa y somos capaces de recibirla y de entretenerla. En países escandinavos las visitas entre hermanos o padres e hijos deben solicitarse con suficiente anticipación, no es bien visto que uno aparezca de la nada en la casa de un familiar, muchos menos de un vecino. Pareciera que el tiempo no es algo que nos preocupe demasiado.

Sin embargo, en la gran mayoría de las cuidades grandes de México todo mundo circula a la máxima velocidad posible en sus automóviles. De hecho, la cortesía de ceder el paso o ceder el carril a otro automóvil es inusual, el conductor mexicano promedio de la gran ciudad es en general rudo y descortés para manejar. Los acotamientos se invaden, los cambios de carril son frecuentes y agresivos, se circula en sentido contrario, o se da vuelta donde no está permitido. Y uno pensaría que todo este comportamiento veloz, agresivo, de urgencia por ir del punto A al punto B, obedece al gran valor que le dan los mexicanos al tiempo, a la puntualidad, a no quedar mal llegando más tarde de la hora pactada, a no perder el tiempo en las calles cuando se puede sacar tanto provecho de él en la oficina o en el trabajo.

Entonces, ¿en qué quedamos? Somos generalmente impuntuales, pocos celosos del tiempo, hacer las cosas mañana no suena tan mal, pero en cuanto nos subimos a nuestro automóvil se vuelve imperativo llegar en este mismo momento a nuestro destino y no importa romper un par de reglas viales ni sacarle un susto a un conductor desprevenido mientras le echamos el carro encima.

Me pregunto a qué se deberá el fenómeno.

jeliviano

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mayo 12, 2010 at 1:07 pm